Para bien y para mal

Dejaré de amargaros con mi autobombo fanzinero con una reflexión vacía de las que acostumbro a hacer.

Comentábamos el otro día Martín Romero y servidor que la única ventaja que podríamos sacar si algún día una editorial se dignase a publicarnos un álbum sería, probablemente, lo bonitas que quedan las ediciones profesionales en comparación con las fanzineras. Luego está lo de la promoción, que siempre es más efectiva cuando hay alguien haciéndola por ti, pero superficialmente, lo más bonito es “que te hagan un libro”.

Pues bien, echándole un vistazo a algunos de los cómics que rondan últimamente por la mesilla de noche he encontrado dos ejemplos -para bien y para mal- de lo que comentábamos:

Wimbeldon Green de Seth. Una maravilla de edición en tapa dura, portada con relieves dorados y mil y un detalles más. Leí que Seth se encarga de sus propias ediciones. Drawn and Quarterly avala.

Ed el payaso feliz de Chester Brown. Páginas satinadas y poca queja más si no fuese por esa horrenda portada. Por Dios ¿pero qué es esto? Xavi Arkham me enseñó el otro día la edición seriada de Drawn and Quarterly y os aseguro que bastaba con copiar cualquiera de sus portadas y la cosa hubiese quedado genial. La Cúpula perpetra.

—————————————————
Gagarin aún no está en Arkham pero sí en la libreria del CCCB

Anuncios