Diario de un álbum #7

Esta entrada debería llamarse en realidad “Sobre mi mal llamado álbum”.
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Os comentaba en el post anterior que ya estoy metido de lleno en la segunda parte de la historia que empecé a publicar en el Gagarin #6. Pero antes de contaros nada más, y a raíz de algunas conversaciones que he mantenido entorno a este cómic, me gustaría aclarar algunas cosas:

Por extraño que parezca, mi mal llamado “álbum” no pretende llegar a ser un “auténtico álbum”, ya que no lo estoy dibujando para que lo publique una editorial.

No me malinterpretéis. Me encantaría publicar cualquiera de mis cómics con una buena impresión, encuadernación y distribución; pero si ese fuese mi único objetivo me hubiese limitado a preparar una propuesta para intentar convencer a algún editor.

Entonces ¿por qué me dedico a dibujar un álbum, con el esfuerzo que supone (al menos para mí), sin tener la esperanza de que se edite comercialmente? Sólo se trata de un reto personal.

¿Soy capaz de desarrollar una trama a través de la historieta? Creo que sí, así que lo voy a intentar.

Tal y como yo la entendí desde el primer día, esta historieta no deja de ser un ejercicio de estilo que me gusta considerar “encantadoramente amateur”.

Cuando lo acabe, el álbum tendrá el formato más digno que le sepa encontrar y una difusión tan limitada que probablemente nadie se dé cuenta de que este cómic existe.

¿No es fantástico el mundo de la historieta? A mí me lo parece, de verdad.
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