Siempre aprendiendo



Lo que más me gusta de esto del cómic es que uno siempre está aprendiendo a dibujar.

Los bocetos de esta entrada, por ejemplo, son los primeros que ambiento dentro de un vagón de metro.

Hace años hubiese evitado por todos los medios una escena como esta, porque es más fácil dibujar a dos personas de cintura para arriba sobre un fondo en blanco que ponerse a recrear cómo es un vagón por dentro.

Y aunque como podéis ver, no es que ahora sepa dibujar mucho mejor que antes, como mínimo he entendido que la gracia de leer cómics es que somos nosotros los que damos sentido al dibujo original.

¿Esto es un triángulo?


Pues esto será un vagón de metro.

P.D: Existe un ser que ya sabe dibujar todo lo que imagina (yo lo he visto)

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4 comentarios en “Siempre aprendiendo

  1. Halago aparte (¡muchas gracias!), coincido contigo, lo mejor de dibujar es ir explorando tus propias posibilidades y sorprendiéndote a ti mismo en el camino.Salut!

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  2. Gran verdaz. Yo, a los ocho años de dibujar al mismo personaje, tuve que aprender en cuestión de minutos a hacerlo en tres cuartos de espalda para una sola viñeta. Nunca hasta entonces se me había planteado la necesidad. Pero si el guión lo exige, ¡el guión será satisfecho!Nota aparte: como guionista, he descubierto que el mundo rara vez funciona así.

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  3. Hola majetes, Edgar: iba a explicar que tú me enseñaste a dibujar coches cuando publicamos ‘El inversor de Andersen’ pero el post me quedaba muy ‘edgariano’ (larguísimo, vamos).Guille: ¡Porque tú lo vales!

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