Tener ideas y dibujarlas

Viñeta de uno de los cómics de mi fanzine Gagarin

En el suplemento ‘Cultura/s’ de La Vanguardia de hoy miércoles 29 de abril he leído una reseña de un ensayo que promete: El artesano, de un tal Richard Senett. Según Ferran Sáez Mateu, autor del artículo, el libro es “un penetrante análisis sobre la tradicional dualidad entre el trabajo manual y el trabajo intelectual”.

Resumiendo mucho, la idea central es que la producción de objetos no es una mera materialización de una representación mental previa, sino que “hacer es pensar”.

Me ha llamado la atención porque trata un tema sobre el que a menudo pienso, porque mis cómics suelen parecerse poco a las ideas que los motivaron. Hasta que uno no se enfrenta al papel y se pone a ello, el cómic no se descubre tal y como es. Por eso no creo que pudiese trabajar nunca sobre un guión previamente escrito. El dibujar lo cambiaría sobre la marcha.

Por otro lado, soy de los que piensan que cualquier idea no sirve de nada si no la veo sobre el papel. ¿Tienes una idea para un corto? Si no me mandas el guión por mail, mañana no me acordaré de nada.

Como leí también en una columna de Quim Monzó, “querer ser escritor es muy distinto de querer escribir”.

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5 comentarios en “Tener ideas y dibujarlas

  1. A mi me también me sucede, que las ideas que tengo, muchas veces se parece bien poco a lo que acaba materializándose en el papel. Y me alegro, porque si tuviera siempre la certeza (o la capacidad) de trasladar fielmente mis ideas al papel, esto de hacer historiestas y dibujar, acabaría siendo realmente aburrido. Además, lo realmente divertido del “proceso creativo” son los detalles que escapan a nuestro control, que acaban integrándose, como un todo, en el resultado final.

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  2. Sí que es verdad. Yo a veces me frustro un poco, porque en mi cabeza dibujo súper bien y luego me sale lo que me sale… Pero bueno, que en la imaginación no hay tanto detalle como en el papel y a veces queda mucho más bonito de lo que yo mismo esperaba 😛

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  3. En realidad, cualquier actividad creativa se basa en decidir. Un boceto o una idea es una pequeña decisión, pero cuando nos tenemos que enfrentar a un cúmulo de decisiones impresionante es al intentar llevarla a cabo. Por eso, casi siempre, ese proceso configura el producto final más que la idea inicial.

    Aunque es cierto que muchas de esas decisiones se toman -se “piensan”- casi de forma inconsciente, es evidente que la idea popular romántica muy extendida que dices (lo la mera materialización de una representación mental) es completamente falsa.

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  4. Ahora que dices esto de la idea romántica del “creador”, también reivindico que al final mucho de lo que llamanos “arte” es “artesanía” pura, tomar ese montón de pequeñas decisiones que comentas y que al final tienen más que ver con la pericia técnica que con las ideas.

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  5. A mi, de siempre, me han interesado más los “autores” que carecen, o prescinden, de “pericia técnica” (yo lo llamaría “oficio”)y saben explotar y explorar sus limitaciones.

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