Publicar con licencias no comerciales. Obras abiertas y obras libres

Llevo ya unos cuantos años editando mis fanzines con licencias Creative Commons. Aunque es difícil que no las conozcáis, podríamos definirlas como licencias que permiten al autor decidir qué se puede y qué no se puede hacer con su obra, rompiendo así con la rigidez del ‘todos los derechos reservados’ del copyright.

En mi caso he usado un par que permiten al lector copiar, distribuir y modificar mis dibujos siempre y cuando no los usen para fines comerciales y los difundan bajo las mismas licencias.

Como dibujante reconozco que esta última parte de la licencia me ha sido útil más a nivel emotivo-personal que legal. Quiero decir, añadiendo esa cláusula NC (“no usar para fines comerciales”) he sentido que me estoy protegiendo de que terceros se lucren a mi costa sin por ello impedir que los lectores puedan difundirla sin ánimo de lucro.

La cuestión es que esta cláusula no-comercial contradice los preceptos del software libre, movimiento madre de la filosofía de la cultura libre. Según el software libre, para que un programa/obra sea libre debe permitir, entre otras cosas, el uso comercial por parte de terceros. Es decir, cualquiera puede copiar íntregamente tu trabajo e intentar venderlo en el mercado sin tener que devolverte parte del beneficio.

Todo esto puede parecer algo bastante denso y chocante, pero como no quiero alargarme, atajaré hacia lo que realmente quería comentar.

¿Deberíamos publicar sin la cláusula ‘no comercial’?

Puede que los trabajadores creativos de mi generación aún no estemos preparados conceptualmente para asumir licencias completamente libres. Es algo que tiene que ver con la idea romántica de la autoría y de la creación original e inspirada, según la cual creamos cosas como una especie de genios aislados de las influencias de otros. Esta es una concepción que no defiendo para nada y que cada vez está más en cuestión pero es cierto que no deja de estar presente en el ambiente, interiorizada en cada uno de nosotros.

Es por ello que pienso que, aunque sea transitoriamente, necesitamos seguir produciendo obras quizás no completamente libres, pero sí abiertas. Obras abiertas en el sentido que demos importancia a las libertades de copia y distribución, que fomentemos la participación del público durante todo el proceso de creación y la remezcla y reutilización del trabajo acabado. Quizás haya que dejar de lado de momento la opción uso comercial vs. uso no comercial.

Todo este debate se evidencia en #Redada7: Obras libres y cultura digital, una sesión organizada por Medialab Prado hace cosa de un año y del que he recuperado ahora el streaming. No sé si recomendaros su visionado, porque básicamente los ponentes se enzarzan en una discusión un poco tensa sobre temas muy de detalle, pero si os interesa el tema, evidentemente no está de más.

Anuncios