Pintura oriental: Tiempo, paisaje y emociones en el arte asiático

Las últimas semanas he estado leyendo algunos artículos sobre arte vinculado a religiones orientales y recolectando imágenes de pintura asiática en Pinterest. Os dejo una cita de uno de los ensayos que estoy leyendo a modo de resumen de lo que estoy aprendiendo:

“Las pinturas suelen ir acompañadas de poemas que se disponen en una esquina del cuadro y que, generalmente, explican la escena representada. Introducir un poema en la pintura es insertar el tiempo en el espacio, añadiéndole la dimensión histórica, temporalizando la imagen. 

A esta misma inquietud por plasmar la temporalidad en la representación espacial responde el hecho de pintar la continuidad de la escena sobre un espacio que se desenrolla (los rollos de papel o de seda), el pintar los paisajes entre nieblas y brumas para marcar la distancia y la profundidad, el dejar inacabadas las líneas para que la mirada siga el impulso fuera del papel o la representación abierta y fragmentaria que acompaña al juego de lo lleno y lo vacío.

El paisaje fue el objeto representativo más apreciado en toda la historia del arte chino. El artista ha de poder expresar los estados de ánimo que siempre van ligados a las estaciones: primavera, alegría; verano, calma; otoño, recogimiento, invierno, tristeza. 

No se trata de una simple correspondencia metafórica sino de una auténtica armonía universal: lo que germina en la tierra brota en el corazón del hombre, lo que muere en la tierra abandona la historia de los hombres.”

Chantal Maillard:
‘La sabiduría como estética. China: confucianismo, taoísmo y budismo’.

—-ENGLISH

Last weeks I’ve been reading some articles on art in Eastern religions and collecting some pictures of Asian painting on Pinterest. Here you have a quote from one of the essays I am reading:

“The paintings are often accompanied by poems arranged in a corner of the canvas and explain the scene depicted. Introducing a poem in a painting is like inserting time in space, adding a historical dimension to the image.

This same concern for temporality is present in the process of painting the scene on a space that is rolled (the paper or silk rolls), painting landscapes in fog and mist to mark distance and depth, leaving unfinished lines, playing with the concepts of full and empty.

The scenery was the most appreciated representative object in the history of Chinese art. The artist must be able to express the moods that are always tied to the seasons: spring-joy, summer-calm, autumn-withdraw, winter-gloom.

This is not a simple metaphor but a genuine correspondence with universal harmony: what grows from the earth emerges in the heart of man, what dies on earth leaves the history of mankind. “

Chantal Maillard:
‘Wisdom as aesthetics. China: Confucianism, Taoism and Buddhism’.

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