Rosa Parks y la imagen como política

rosa-parks

“La intervención de Rosa Parks, aunque a menudo descrita como el acto espontáneo de una persona valiente, fue de hecho meticulosamente diseñada como parte de un arsenal de tácticas comunicativas a largo plazo y a varios niveles que entonces desarrollaban las organizaciones de los derechos civiles y sus defensores legales y así fueron estructuradas de manera anticipada la cámaras, la cobertura, y el procedimiento legal que sin duda se sucedería. La negativa a cambiar de asiento con una persona blanca era una plataforma de visualización política que involucra el cuerpo y el autobús como medios. (…) La producción de folletos, el boicot, el juicio a Parks y la cobertura en los medios de comunicación son plataformas distintas tejiendo juntas la semiótica y lo etnográfico, la política y la poética, en una campaña total. (…) Lo que a menudo no vemos son los procesos históricos, prácticas y técnicas que hacen que una imagen hable políticamente.”

Meg McLagan and Yates McKee sobre Rosa Parks
en la introducción de ‘Sensible Politics’.

Anuncios

Arte y comunidad, el nacimiento de ‘lo bohemio’

Featured image

“En el mundo griego, la manifestación de lo divino estaba en las esculturas y en los templos, era en la gran escultura donde lo divino se representaba visiblemente en figuras humanas moldeadas por manos humanas.

(…) El arte cristiano de Occidente se justificaba en una unión última con todo el mundo de su entorno, realizaba una integración evidente de la comunidad, la Iglesia y la sociedad, por un lado, y con la autocomprensión del artista creador, por otro.

Pero nuestro problema es precisamente que esa integración ha dejado de ser evidente y, con ello, la autocomprensión colectiva del artista ya no existe (y no existe ya en el siglo XIX). Ya entonces comenzaron los grandes artistas a sentirse más o menos desarraigados en una sociedad que se estaba industrializando y comercializando, con lo que el artista encontró confirmada en su propio destino bohemio la vieja reputación de vagabundos de los antiguos juglares.

En el siglo XIX, todo artista vivía en la conciencia de que la comunicación entre él y los hombres para los que creaba había dejado de ser algo evidente. El artista del siglo XIX no está en una comunidad, sino que se crea su propia comunidad con todo el pluralismo que corresponde a la situación y con todas las exageradas expectativas que necesariamente se generan cuando se tienen que combinar la admisión del pluralismo con la pretensión de que la forma y el mensaje de la creación propia son los únicos verdaderos.

Esta es, de hecho, la conciencia mesiánica del artista del siglo XIX, que se siente como una especie de ‘nuevo redentor’ (Immermann) en su proclama a la humanidad: trae un nuevo mensaje de reconciliación, y paga con su marginación social el precio de esta proclama, siendo un artista ya sólo para el arte.”

Hans‐Georg Gadamer en ‘La actualidad de lo bello’
Pintura: ‘La vida bohemia’ de Alfred Pagès.